RECUERDO QUE...
Recuerdo que ya te hablé de lo que ocurrió una tarde, en estas mismas mesas de plástico y sillas falsas de una cafetería en permanente iluminación de bombillas desgastadas al lado de una sucia estación de autobuses. En una, yo, en otra idéntica, concentrado y ajeno a todo, tomaba notas un hombre mayor. Le reconocí: el año anterior había recibido el premio literario más oficial y nacional de todos. Había salido en televisión, había aparecido en los periódicos, había pronunciado grandes discursos frente a altas autoridades... Y en aquella tarde, en aquel ocaso fresco de estación de estación de provincias, había pasado a ser un abuelo como otros, inclinado sobre su libro o sobre su cuaderno de crucigramas. A la hora en que partía su autobús, se levantó despacio y se marchó al andén.
He vuelto muchas veces a la misma estación. Ayer mismo busqué al escritor al que descubrí entre todos los ancianos del bar barato. No, ya no estaba. En su lugar, una pareja de jubilados con abrigo cruzado recogía las maletas cargadas de dos mulatas.


Ryu dijo
Me encantan las estaciones de autobuses... En realidad me encantan todos esos sitios de paso, de tránsito entre lugares lejanos...
Algún día hablaré de los aeropuertos, mientras tanto, gracias por dejarnos leerte de vez en cuando...
4 Febrero 2007 | 07:12 PM