PROMETIDO
Y prometÃ, con la voz como un hilo de agua a punto de inundar la sala de espera, que jamás, jamás en mi vida volverÃa a engañar a mis bares con otros. Que si volvÃa a pisar las calles de la ciudad la única barra serÃa aquel rincón pequeño del cónsul (y ustedes, mis queridos muertos, sabrán de qué lugar estoy hablando), una mesa pequeña entre las fotos de los poetas muertos o una banqueta en una cueva oscura.
Prometà que nunca volverÃa a pisar otros lugares. Y sobre todo que no volverÃa a los sucios garajes de las niñas de barbours y los jóvenes de prometedor horizonte laboral.
Porque sólo se puede regresar a sitios en donde encontrarse con pedazos del propio alma o con las fotos amarillentas de los amores del pasado. Porque sólo tiene sentido volver a las escenas del crimen de haber vivido las noches como si fueran las últimas noches de una vida. Porque sólo hay belleza e inteligencia donde la hubo (y quien las probó lo sabe). O porque sólo hay placer en los recuerdos del desván y no en los malos sueños.

caroline dijo
Sueño con algún dÃa, en el que me encuentre entre las calles de Francia, en un café y porque no quedarme por un largo tiempo... dichosa tu que andas por ahi volviendote una chica de ParÃs.
29 Enero 2007 | 10:12 PM