BARRAS Y RELOJES
El otro día recordé tu reino de color ambar, de color borgoña y de color cristal. Regresé, otra vez, a una vieja catedral, a un café en madera oscura, a una minifalda de falso ante... Bien, alguien era muy joven y alguien estaba muy borracho. Pero así son las cajitas privadas: no siempre atesoramos lo únanimente hermoso, y con el tiempo ya no sentimos vergüenza de nuestras fotos sepias.
Pensé en ese país de ambar, borgoña y cristal y encontré de pronto toda su explicación: mientras vivíamos allí éramos eternamente jóvenes y nada podía herirnos, nada tenía importancia, nada podía ser verdadero. Una copa era la vida, la carretera y el pequeño condado; también la película y el libreto. Eso es lo que tiene una copa: la capacidad de detener el tiempo, detener los días, empeñarse en conservar intacto el momento.
Los relojes explotan en las barras de todas las tabernas del mundo.

Day dijo
...Y nuestros pudores e inhibiciones... Jugamos apoyados en la barra a ser
ese "yo mismo" que debe reinventarse para superar su timidez...
Encantada de leerte, hoy por primera vez.
Me llega tu mirada.
9 Octubre 2006 | 02:26 AM