BARES Y CITAS
Lucy, con ese nombre de diamante roto, está como siempre en el bar, medio a oscuras y con aire de cansancio. Es la camarera más fiel del viejo profesor y del banquero arruinado y del pintor con voz de aguardiente eterno y de sus amigas las cajeras y de las novias de amigos de la infancia que trabajan en gigantescos polígonos a las afueras de la ciudad...
Esta noche Lucy lleva los labios rojos y el pelo recogido. Sobre la barra hay un libro y en la página 54 ha subrayado con su pilot violeta:
vuelves a no saberte la lección -con todos los matices olvidados de aquellas congojas escolares.
Y llora cuando aparece el chino florista y se sorprende deseando una flor, una dádiva.
