A MODO DE EXPLICACIÓN Y AGRADECIMIENTO
Es cierto que no tengo argumentos, que no pasa nada dentro de lo que escribo, que jamás escribiré un best-seller, que soy lenta y me pierdo y me desoriento con facilidad. Y me olvido de facilitar las cosas y me olvido de lo imposible (e incluso de lo posible). Todo ello es cierto. Tan cierto como estas palabras que acabo de encontrar de António Lobo Antunes (“Babelia”, 22 de julio de 2006). ¿No es adorable que ahí al lado se acentúe el nombre António?
me entregan personajes, episodios, historias y yo no quiero saber nada de personajes, episodios, historias, eso es para quien hace novelas y yo me cago en las novelas, quiero un hilo que me conduzca al centro de la vida y traer a la superficie todo lo que existe ahí dentro, quiero el corazón del mundo, no quiero entretener a los que las compran, no quiero divertirlos, no quiero divertirme, quiero lo que reside en el interior de lo interior, donde están las personas y nosotros con ellas, transformar en letras lo que no tiene letra alguna, quiero seguir un pasito leve en un corredor que no sé dónde queda, no exactamente un pasito, el eco de un pasito que ha de volverse pasito si continúo con él, que ha de ganar carne y ojos y llevarme consigo, quiero respirar con él, quiero que nos quedemos juntos, quiero que el pasito sea mi pasito y el corredor mi corredor, que la carne y los ojos se conviertan en mi carne y en mis ojos, quiero ese libro que aún no ha comenzado, pero que a fuerza de obstinación y orgullo y paciencia se volverá mío
Gracias a los que me leen.

Xivares dijo
¡Qué pesado es que siempre tenga que pasarle algo a alguien! Las peripecias son para los pragmáticos y los malos lectores. La gente inteligente encuentra un fin en la caída suave de una hoja o en el chocar violento de la mar contra un dique. No hay un "para qué", las cosas pasan y se cuentan..., y ya está.
21 Agosto 2006 | 12:08 PM