AVIONES
Tu voz es muy bella porque suena a músico experimentado, a recitador de frases locas a las cinco de la madrugada, a ginebra de lujo y a padre. Con esa voz, que suena en mi habitación como un par de cd's incansables, me dijiste un día que te alegrabas de ver cómo estaba despegando. "Por fin, niña", dejabas caer con tu suavidad de seductor procedente de paraísos de pastillas azules. Supongo que sonreí aquel crepúsculo cuando dejé tu casa con el paso sereno de la alumna que ha recogido su sobresaliente.
Pero no me avisaste (y yo siempre he caído tumbada bajo tus palabras, y por eso me parece que te odio un poco) de que se despega con todo el equipaje, con la bodega cargada de las bolsas, los paquetes, sacos, valijas, cajas... No me amparaste ante la realidad de que despegar, a veces, es la manera más directa de aterrizar allá a lo alto.

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