FOTOS AZUL MARINO

En los cajones de la cómoda de Ms Marino había muchas fotos, recortes de periódico ajados, papeles con imágenes borrosas. En una carpeta encontramos un montón de viejas fotografías cubiertas de motas blancas y secas, como si sobre ellas se hubiera llorado sal pura, como si alguien las hubiera llevado a la playa, como si hubieran permanecido en una despensa o en la barra de un bar mucho, muchísimo tiempo.
Las revisé con calma. Casi todas eran fotos de niños, niños feos, niños con gafas, niños aburridos, niños en pijama dos tallas mayores, niños con pantalones vaqueros grandes, niños ensimismados, niños sonrientes hacia la nada, niños acompañados por grandes perros. Pensé que podría haber sido una pequeña cárcel de niños perdidos, o una colección de niños juguetes rotos, niños pequeños alojados en la nada. Y pensé, también, qué habría latido en la mente de Ms Marino para coleccionar todo aquel material y para haberle regado con las micheladas del verano y la sangre fría del invierno. Pensé en su pobre empeño en salir cada día al caer la tarde, en sus estanterías abarrotadas y en los cuadernos con que alfombraba el suelo escaso de su pequeño apartamento. Qué miedo da la vida, terminé pensando.

jp dijo
Muy bonito. Y sí, da miedo.
8 Diciembre 2005 | 10:15 PM