EL PLACER DE CITAR
Ese placer sencillo, barato y pleno de apropiarse las palabras ajenas, enmarcarlas manualmente, acariciarlas como una piel robada en una aventura efímera, encerrarlas entre comillas o cambiar su rostro a la severa cursiva: citar.
Ésta que cae aquí me ha gustado mucho siempre. Trata de una ciudad que no es París pero tiene también algo de aura parisina, trata de una ciudad en la que fui extraña e inmensamente feliz, aunque luego las chicas listas mueran en sus portales entre drogas y golpizas. La cita es ésta:
Ven, déjate caer conmigo en la cicatriz lunar de nuestra ciudad, ciudad puñado de alcantarillas, ciudad cristal de vahos y escarcha mineral, ciudad presencia de todos nuestros olvidos, ciudad de acantilados carnívoros, ciudad dolor inmóvil, ciudad de la brevedad inmensa, ciudad de sol detenido, ciudad de calcinaciones largas, ciudad a fuego lenta, ciudad con el agua al cuello, ciudad de letargo pícaro, ciudad de los nervios negros, ciudad de los tres ombligos, ciudad de la risa gualda, ciudad del hedor torcido, ciudad regida entre el aire y los gusanos, ciudad vieja en las luces, vieja ciudad en su cuna de aves agoreras, ciudad nueva junto al polvo esculpido, ciudad a la vera del cielo gigante, ciudad de barnices oscuros y pedrería, ciudad bajo el lodo esplendente, ciudad de víscera y cuerdas, ciudad de la derrota violada (la que no pudimos amamantar a la luz, la derrota secreta), ciudad del tianguis sumiso, carne de tinaja, ciudad reflexión de la furia, ciudad del fracaso ansiado, ciudad en tempestad de cúpulas, ciudad abrevadero de las fauces rígidas del hermano empapado de sed y costras, ciudad tejida en la amnesia, resurrección de infamias, encarnación de pluma, ciudad perra, ciudad famélica, suntuosa villa, ciudad lepra y cólera hundida, ciudad. Tuna incandescente. Águila sin alas. Serpiente de estrellas. Aquí nos tocó. Qué le vamos a hacer. En la región más transparente del aire.
Carlos Fuentes, La región más transparente, Madrid, Cátedra, 1982.
