UNA AGENCIA DE VIAJES, UN TEATRO...

Hoy salgo de la rue Vaneau, dejo al otro lado los psiquiátricos suizos (la próxima vez que vuelva a Suiza pasearé junto al lago con un caballito alado) y a ratos miento y tengo todo el tiempo del mundo creo que me voy a pasear a la región más transparente del mundo y a un puticlub de carretera de la costa mediterránea. También quiero andar por las calles torcidas de París acompañando a un padre enfermo y por las pensiones enloquecidas de Sao Paulo, donde los policías se enamoran de las cocainómanas. Como verás, cheri, tengo la agencia de viajes repleta de ofertas interesantes...
Entre alguno de estos viajes tengo que pararme un rato en este teatro. Un día soñé que hablaba, sí, que el edificio hablaba, y contaba la historia de una aprendiz de bailarina que se deslizaba por las escaleras de madera combada y después un sonido de tacones por las calles nocturnas y frías que rodean ese gran teatro. Tengo que volver a intentar escuchar esa voz cascada desgranando hombres con capa y fiestas nocturnas, espectadores y maquinaria francesa para que el patio de butacas se pudiese transformar en un salón de baile, fiestas apresuradas de bohemios y mezquindades de políticos provincianos.
Cada día dejo en el blog mezclas más disparatadas, ya. Es una forma de recuperar ese à plomb tan necesario para el ambicioso plan de sobrevivir.

Ryu dijo
Qué bonito teatro... Y qué bonitas es la calle que hay detrás, verdad??
5 Octubre 2005 | 01:32 PM