SERES DE CORCHO

Los lunes somos corcho, corcho negro y ajeno, corcho cualquiera, corcho de vino peleón y corcho de gimnasio desgastado. Los martes podemos ser corcho ligero y limpio, la primera bala para muchos brindis, corcho que no pesa y camina ondulante por las vías imaginándose un baile de mariquitas. El miércoles podremos alcanzar una nueva variedad del corcho: el corcho metálico, el corcho de cristal, el corcho de los recuerdos...
Siempre que observo a las mujeres esperando, sentadas o de pie, de Hopper pienso que en realidad no están paradas, están a punto de tomar una decisión, una decisión muy importante. Y el encanto de ese cuadro consiste en que nunca sabremos cuál es su decisión. Desconoceremos eternamente si van a dejar a su marido, si van a tomarse dos tubos de sonmíferos o si van a comprar un billete de avión rumbo a Veracruz. Y esas decisiones pesadas marcando su rostro son las que les convierten en mujeres bellas, esas elecciones son su historia y su momento de fulgor.
Igual que cuando una mañana decides transformar tu corcho, y por un momento observas las posibilidades a mano para tomar una decisión. Y la tomas, o la meditas, o la guardas. Por un momento, con la mano abriendo un armario y la mirada perdida entre el sueño y el dolor del día, se desliza un gramo de esa belleza de pequeñas y oscuras decisiones.

Juanjo dijo
Pero qué queda después de tomar una importante decisión. Cada día de la semana tiene una modalidad de corcho distinta?
21 Septiembre 2005 | 10:19 AM